

Desde entonces, una sola pregunta ha guiado cada proyecto: ¿Qué debería sentirse al estar dentro de este espacio?


2003.
Hubo un momento en que construir agencias automotrices nos enseñó algo que ningún manual de arquitectura enseña: que la exigencia más alta no viene del cliente, viene de uno mismo. Que el detalle que nadie va a notar es exactamente el que define si un espacio dura o simplemente existe.
Eso no cambia con la escala del proyecto. Eso no cambia con el paso del tiempo.
Funcionando más que como un simple numero perdido en algun momento del tiempo, se observa a manera de punto de partida para nuestra forma de entender la arquitectura.
No qué debería
Sino que debería
RIGOR.
Presicion no como perfeccionismo.
Como respeto al espacio, al proyecto, a quien va a habitarlo.
Nada existe por coincidencia.
PROPÓSITO.
Intencionalmente, lo que no tiene razón de estar, no está.
ATEMPORALIDAD.
Las tendencias son referencias, no decisiones.
Diseñamos para dentro de veinte años.
SOLIDEZ.
No se construye con palabras.
Se construye entrega tras entrega, proyecto tras proyecto, durante más de dos décadas.
PRESENCIA.
Escuchamos primero.
Porque ningún espacio debería parecerse más a nosotros que a quien lo va a vivir.
El estándar de Quality Design cómo firma de arquitectura.


